La característica fundamental del grabado es su reproducibilidad. Una plancha metálica da lugar a un número múltiple de ejemplares
que se numeran. Su calidad depende del grabador, si bien sabemos
que las primeras series son siempre las mejores. El que todos
los ejemplares sean idénticos depende igualmente del grabador;
puede introducir matices que diferencien claramente unas
láminas de otras voluntaria o involuntariamente.
La introducción
de parámetros como la cantidad y densidad de la tinta o la luminosidad y transparencia del color hacen de la reproducción un arte de técnica compleja donde lo sistemático admite infinidad de
variantes. La repetición queda así matizada por lo variable, incluso por lo deformado, lo aleatorio.
Fuendetodos es un pequeño municipio situado en una ladera cuya
cualidad espacial más importante es la fragmentación. Pequeños tejados inclinados se agolpan unos contra otros, sobre o bajo otros.
Crean visiones que recuerdan imágenes cubistas que usaban la superposición de visiones parciales (de una ciudad, un objeto o una
persona,) para dar una idea de la globalidad. Por tanto, y pese a tener individualidades notables como la casa natal de Goya, principal
y lógico objeto de culto e interés por parte del público, a nosotros
nos interesa la generación mental de una imagen urbana por medio de la conjunción de fragmentos.
Nuestro proyecto nace de la unión de las cualidades a que nos
hemos referido al hablar del grabado y de Fuendetodos: repetición y
fragmentación. Proponemos una unidad (pieza de planta trapezoidal)
como plancha a partir de la cual hacer los múltiples. Su geometría
es especialmente adecuada para concatenar espacialmente el interior
del museo y conseguir un funcionamiento versátil, intercambiable.
Como si apretáramos más o menos el rodillo de la tinta al hacer las diferentes reproducciones, en ocasiones nuestra plancha
produce elementos deformados en planta o sección que pasan a
formar parte del conjunto y lo personalizan.
Obtenemos un edificio
suma de elementos menores, de fragmentos planos o inclinados cuya
Superposición dialoga en la distancia con aquellos del pueblo.
El museo nace de un sistema y como tal podría seguir creciendo,
añadiendo los elementos necesarios. Hormigón con áridos y tierras
del lugar sería el material con que construir las “cáscaras”. Vidrio y
paneles metálicos (zinc) serían los materiales que cerrarían aquellas.
Las salas de exposición dispondrían de un sistema de control de la
luz natural hasta su oscurecimiento total.
ARQUITECTOS MATOS-CASTILLO
Maqueta del museo (I)
Planos del museo (I)
Maqueta del museo (II)
Planos del museo (II)
Planos del museo (III)
Maqueta del museo (III)
