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Los "neverones" o "neveras" son edificaciones construidas para almacenar la
nieve caída durante el invierno. Una vez convertida en hielo, éste se utilizaba
con fines medicinales y alimenticios. Las neveras tienen su origen en comunidades
asiáticas y africanas. Son, probablemente, los pueblos árabes y judíos los que
mantienen en nuestro país el uso de la nieve hasta la Edad Moderna, llegando a
popularizarse en toda España durante los siglos XVI,XVII,XVIII. Las neveras de
Fuendetodos son edificaciones del siglo XVIII principalmente aunque bien pudieran
ser anteriores. Debido a su situación geográfica, con una sierra orientada al
norte, protegida del sol, y su elevación sobre las llanuras de Belchite al Este
y Cariñena al Oeste, Fuendetodos aseguraba frecuentes nevadas y la buena conservación
del hielo en los meses de verano, hasta tal punto que se convirtió en un enclave
privilegiado para la construcción de abundantes neveras. La necesidad de abastecer de
hielo los mercados y plazas de la cercana Zaragoza, propició que desde Fuendetodos
fueran saliendo carros cargados de hielo para la capital hasta los inicios del siglo XX,
en los que con la obtención del hielo en los que con la obtención de hielo de forma
industrial desaparecerá definitivamente esta actividad. Aunque existen restos de varias
neveras en la actualidad sólo la de la parida de La Culroya permanece entera en pie
como testigo claro de construcción popular...
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La nieve era llevada en carros desde la sierra y ventisqueros cercanos del
pueblo a las neveras, cuyo suelo era preparado previamente con un ensamblaje
de madera a modo de escurridera. Se introducía en los pozos (de unos 6 m de
profundidad) y se prensaba hasta conseguir un grosor de unos 40 ó 50 cm. A
continuación se extend&iacyute;a un manto de paja en toda la superficie y se repetía
el proceso hasta llegar a la altura de la puerta. La paja aseguraba un buen
aislamiento y facilitaba su posterior troceo. Una vez llena la nevera, se
cerraba y permanecía así hasta los meces de verano. Provistos de mazas,
punteros y hachas, se troceaba entonces el hielo formando grandes bloques
que se introducían en unos recipientes de madera y que durante la noche eran
trasladados en carros aislados con paja a los principales puntos de venta.
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